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Escalar o no escalar
El tiempo meteorológico será de vital importancia para tu éxito en el
Everest. Te sentirás frustrado por su poder para animarte o romper tu
resistencia. Cuando estés preparado, el viento puede estar soplando por
encima de ti; cuando decidas esperar, puede que el sol brille en un
claro cielo azul.
Te tumbarás por la noche en el C2 y escucharás el rugido de un tren
lejano, el jet-wind. Girarás la cara un montón de veces hacia las
montañas, intentando hacer predicciones basándote en las blancas colas
de nieve que bailan sobre las crestas. Salir o quedarte, la decisión
será como apostar al rojo o negro en Las Vegas. Tus probabilidades de
acertar son igual de escasas.
Salir demasiado pronto puede suponer que te agotes y tengas que deshacer
el camino de vuelta al Campo Base, perdiendo otras oportunidades hasta
que recuperes fuerzas para un nuevo intento. Esperar demasiado puede
suponer que los que han hecho cumbre lleguen saludándote contentos en su
camino de vuelta mientras que el tiempo empeora para cuando llegue tu
turno.
Las expediciones a veces comparten partes meteorológicos, predichos por
distintos meteorólogos. Los partes diarios son caros y por eso más
frecuentes cerca del momento de acercamiento a la cima. ExplorersWeb
ahora ofrece partes meteorológicos personalizados diarios, de forma
totalmente gratuita. Las expediciones los descargan a través de sus
teléfonos-satélite y los distribuyen a aquellos que no tienen ordenador.
Mientras que los partes meteorológicos pueden ser bastante precisos, la
montaña tiene su propio microclima, que no se puede predecir. Por eso,
un día que se han previsto condiciones de viento suave podría
perfectamente convertirse en un infierno de ventisca, o el anunciado
viento fuerte puede no aparecer por ningún sitio.
La mejor forma de leer los partes meteorológicos consiste desde siempre
en buscar cambios habituales que creen un patrón climático. Cuatro o
cinco días seguidos de cifras de presión altas o bajas constituyen a
menudo una buena oportunidad de que haga buen o mal tiempo,
respectivamente. Utiliza la información para planear tus etapas de
avance y de descanso.
Cuándo no escalar
El jet-wind es la mayor preocupación en cuanto al clima en el Everest.
Este viento del oeste tendrá un gran impacto en tus probabilidades de
éxito durante la jornada de cumbre.
Nosotros hemos experimentado una calma total en el C2, mientras el
jet-wind rugía en la cima con una fuerza de más de 100 millas por hora (
50 metros por segundo). En esas condiciones, el ruido es el mismo de un
motor a reacción, alternado con ráfagas en las que amaina hasta las 50
mph (25 m/s).
A veces el viento se eleva y concede un breve período de calma, haciendo
posible un intento de subir a la cima. Sin embargo, un ataque a cumbre
en estas condiciones es peligroso. Te encontrarás con gente subiendo a
la cumbre en perfecta calma y al día siguiente otros que a duras penas
pueden seguir por encima del C4.
En ocasiones el jet-wind , pero aún así el tiempo es inestable. Cuando
ocurrieron los accidentes de 1996 hacía mal tiempo. Nubes de ventisca
oscuras surgieron del valle. Uno de los equipos más fuertes de la
montaña (el que rodaba en formato IMAX) precisamente volvió del C4 ese
día, sólo para encontrarse a un numeroso grupo de gente yendo hacia
arriba con esos fuertes vientos y con el tiempo empeorando. Bien, el
resto es historia.
No escales si la previsión del tiempo es variable y/o extrañas
formaciones de nubes. Utiliza el sentido común. No escales si está
nevando. Los sherpas regresan a dormir cuando cae una fuerte nevada y tú
deberías hacer lo mismo.
Cuándo escalar
Lo que principalmente buscamos es un periodo prolongado (4-5 días) de
tiempo estable con el jet-wind alejado de la montaña. Llamamos a esto
una ‘ventana’ de buen tiempo.
Durante nuestras cuatro expediciones al Everest la ‘ventana’ ha
aparecido cada año casi siempre en la misma época: alrededor del 23 de
mayo, y ha durado una semana. Para encontrar una ventana es importante
que el Monzón empiece a moverse hacia el norte, en la Bahía de Bengala.
El parte meteorológico te dirá cuándo sucede eso. Este poderoso fenómeno
meteorológico empujará el jet-wind hacia el norte y creará un periodo de
clima perfecto.
Pero no esperes demasiado. Cuando el monzón golpee el valle del Khumbu
con fuertes nevadas, deberías estar ya de vuelta en Katmandú.
El problema que tiene esperar “la ventana” puede ser otros escaladores.
Muchas expediciones organizan sus subidas para el 10 de mayo y, para el
23, al menos la mitad de las expediciones ya habrán vuelto a casa.
Muchas expediciones comerciales tienen una fecha límite alrededor del
día 20. Cuando organices tu expedición, asegúrate de que tienes recursos
suficientes para quedarte hasta que tu permiso finalice (el 1de junio).
En ocasiones hay una racha de vientos moderados y buen tiempo a
principios de mayo. Para aprovechar esta circunstancia ocasional,
deberías estar listo para subir a la cima ya desde el 1 de mayo.
Si no logras llegar a la cima en este primer, temprano intento, al menos
tendrás tiempo de sobra para bajar al valle, descansar una semana y
después volver a intentarlo a final de mes.
La previsión de la fuerza del viento no debería exceder los 40 mph
(20m/s) cuando vayas a hacer cumbre. Quizás podrías lograrlo a 50 mph,
pero entonces estarás demasiado expuesto al frío viento y al
agotamiento. En estas condiciones, a duras apenas conseguirás llegar a
la cima y volver sin congelaciones, o que te ocurra algo peor.
Asegúrate de que el viento sople a 20 mph (10m/s). Así, incluso si se
duplica su fuerza, tendrás una buena oportunidad de conseguirlo.
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