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Reglas de Supervivencia
No
temas a nada excepto al miedo. De acuerdo, pero arguyendo algunos “
si...” y “ peros” a esta regla de oro. A continuación enumeramos algunos
de los contratiempos a los que nos hemos enfrentado durante nuestros
cuatro años de ascensiones al Everest:
• Avalanchas
• Desprendimientos
• Caídas en grietas de glaciares
• Otras caídas ( incluyendo el ser golpeado por un escalador que te cae
encima)
• Agotamiento / Deshidratación aguda/crónica
• Ceguera de la nieve
• Huracanes a 8.600 m (27.000 pies)
• Perder tiendas de campaña
• Mal agudo de montaña
• Neumonía
• Infecciones tropicales y de todo tipo
• Además de todo esto: presenciar accidentes y muertes de otros
escaladores
El
porcentaje de muertos en el Everest es normalmente alrededor del 5 % de
los que lo escalan, pero tú puedes hacer mucho para minimizar estas
estadísticas.
En primer lugar, ninguna montaña es segura. La zona del Mont Blanc
registra cientos de accidentes mortales cada año.
Todas las montañas son imprevisibles y a veces no perdonan una
negligencia. ¡ Ten cuidado! Debes controlar la situación en el Everest
como en cualquier otra montaña y eso se consigue siendo sensato y yendo
bien preparado.
1. Debes tener siempre la última palabra sobre tu seguridad
Incluso si formas parte de una expedición comercial, no puedes contar
con nadie para que te ayude si te metes en una situación peligrosa.
Te recomendamos que controles tu equipo, tu oxígeno y que tomes tus
propias decisiones sobre la escalada. Darte la vuelta te permitirá, al
menos, volver a intentarlo de nuevo. Es mejor fracasar que morir.
Nosotros nos dimos la vuelta en tres ocasiones seguidas en el Everest.
Para nuestra sorpresa, comprobamos que muchos escaladores excelentes han
hecho lo mismo. Intentarlo tres, cuatro o incluso cinco veces es más
normal de lo que te imaginas. Y más inteligente, si la situación lo
requiere.
En realidad, cuanto más inexpertos son los escaladores, más
frecuentemente llegan a la cumbre en su primer intento. Se agarran a esa
oportunidad debido a la inconsciencia de los peligros y eso es por
supuesto muy arriesgado. Puede que te libres una o dos veces pero, al
final, acabarás pagándolo. La suerte deja de funcionar a largo plazo. La
proporción de éxito de Messner en el Himalaya era de una cima por cada
tres expediciones.
2. Respeta el tiempo meteorológico
El mal tiempo puede convertir una escalada fácil y soleada en un
infierno, tal vez letal. El cambio es a menudo rápido y no perdona. De
repente, ¡estás ciego, el viento hiela la sangre en tus venas, no puedes
pensar y no hay manera de encontrar el camino! Repentinamente te invade
el pánico mientras tu mente sigue cayendo en un inevitable mareo. No
sientes los dedos de las manos ni los de los pies, el hielo se pega a tu
cara y el rugido del viento ahoga los desesperados gritos de tus
compañeros escaladores. Es demasiado tarde para cualquier cosa,.
No
dejes que eso te ocurra. Comprueba el parte meteorológico. Asegúrate de
que sabes interpretarlo, tómatelo en serio y no se te ocurra confiar en
la falsa seguridad de la mayoría, pensando que no va a ocurrir nada
porque vas junto a otros muchos escaladores.
En ascensiones prolongadas, el mal tiempo puede aparecer de pronto,
contradiciendo a veces las previsiones meteorológicas. La montaña crea
su propio clima, imposible de predecir con exactitud por los modelos
actuales, y sobre todo porque no hay una estación meteorológica en la
cima. Confía en las previsiones para predicciones del tiempo generales
pero vigila siempre las condiciones de la montaña . Coloca cuerdas fijas
donde puedas. Lleva una brújula, mantén encendida una luz de seguridad
en el campamento para encontrarlo si te sorprende la niebla o la
ventisca. Reduce el riesgo de todas las formas que puedas.
3. Utiliza las cuerdas
No
corras, asegura cada paso. En los tramos técnicos, asegurados con
cuerdas viejas, asegúrate a varias líneas simultáneamente. Casi cada año
mueren escaladores en el Himalaya debido a que se rompen las cuerdas
fijas, por ser estas viejas y en mal estado. Da un buen tirón de la
cuerda antes de engancharte, comprueba los tornillos que las sujetan y
pon atención al estado en que se encuentran en todo momento. No os
enganchéis juntos varios escaladores en una sola cuerda.
No te cuelgues demasiado de las cuerdas. Utiliza tus crampones y mantén
el peso sobre las piernas en tramos de gran inclinación como la pared de
Lhotse.
Para las zonas sin cuerda, deberíais encordaros. Aprende las técnicas de
auto-detención. Algunos escaladores prefieren no atarse a nadie ( si uno
se cae, puede arrastrar al otro), pero nosotros creemos que es mejor
encordarse, siempre y cuando tú y tu compañero dominéis perfectamente
las técnicas de auto-detención.
4. Bebe mucho
Y queremos decir MUCHO. Los problemas de salud generados en gran
altitud, como dolor de cabeza, edema, congelación, confusión, etc. están
a menudo relacionados con la deshidratación antes que la falta de
oxígeno. (Consulta el apartado de “Medicina”).
5. Conócete a ti mismo
La altitud provoca sensaciones, reacciones y síntomas extrañas. Por
ejemplo, llegar a ciertas cotas implica que tu cerebro no reciba
suficiente oxígeno. Un cerebro con poco oxígeno reacciona con síntomas
de depresión.
En la antigüedad, cuando la gente dormía en camas con dosel y cubiertas
con cortinas de grueso terciopelo, les faltaba oxígeno por la noche. Por
eso esta época de la historia se llama “ la edad de las pesadillas”. Es
el mismo fenómeno. El cerebro reacciona ante una privación de oxígeno
con pesadillas por la noche y mal humor durante el día.
En
cambio, bajar llena el cerebro de ozono y te pones eufórico. Esta
reacción, si es muy acusada, puede desembocar en síntomas de psicosis.
En situaciones peligrosas, cada uno reaccionamos de manera distinta.
Algunos nos quedamos helados, otros caemos en el pánico, otros conservan
siempre la calma y la razón. ¿ Cómo reaccionas tú ?
El hecho de conocer las diferentes situaciones que pueden tener lugar en
las alturas y cómo reaccionarías ante ellas es importante para que
tengas seguridad en ti mismo y es imprescindible para sobrevivir. Por
eso la experiencia previa en altura es tan importante antes de
plantearse una ascensión al Everest.
6. Conoce tu equipo, el oxígeno y conceptos de medicina de montaña
¿Cuánto oxígeno hace falta para la subida? ¿ Cuántas botellas es eso? ¿
En qué flujo ? Cuánto llevas de reserva para caso de emergencia o de
fallos en una botella? ¿Cómo se cambia la botella mientras ascendemos?
¿ Qué pasa si el regulador se atasca con el hielo ? ¿ Qué harás si
pierdes un crampón? ¿ Qué se siente cuando la nieve te ciega ? ¿ Por qué
ocurre? ¿ Por qué la gente con hipotermia se desviste y ordenadamente
dobla su ropa?
Busca las respuestas en los libros y practica. La preparación es la base
del éxito. En el Everest, además, es la clave de la supervivencia.
7. Avalanchas
Aunque
es cierto que hay algunas maneras de “leer” la nieve para prever aludes,
y varias técnicas de búsqueda y de cavar en la nieve en caso de ser
sepultado por una avalancha, la cruda realidad es que, si te ocurre algo
así, no se podrá hacer gran cosa por ti.
Evita escalar después de fuertes nevadas. Sobre todo en la Pared de
Lhotse y en la Cara Norte. Escala rápidamente los tramos más expuestos a
los aludes, no escales las cascadas de hielo al final del día y, sobre
todo, cruza los dedos.
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