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Ceguera de la nieve
Este
doloroso estado es provocado por el efecto del sol al quemar tu córnea y
puede ocurrirte si no llevas gafas de sol mientras te encuentres a
cierta altura.
Cuando escalas con oxígeno suplementario, el aire cálido y húmedo que
exhalas sale de la mascarilla de oxígeno hacia arriba y a veces empaña
el cristal de las gafas, sobretodo durante la bajada.
Entonces tendrás que elegir: o avanzas a ciegas, o te quitas las gafas.
Puede que decidas tirar un poco de las gafas para apartarles de tu cara,
dejando que el aire cálido pase a través de ellas. En ese momento, sin
embargo, estás dejando zonas desprotegidas y los rayos solares pueden
quemarte los ojos.
Si está nublado puedes sentir la tentación de quitarte las gafas del
todo, pero los rayos son igualmente dañinos a pesar de las nubes y a la
mañana siguiente lo lamentarás. Después de ocho años escalando,
finalmente también a nosotros sufrimos ceguera. Hizo falta muy poco
tiempo sin gafas. Ocurrió durante nuestro descenso de la cumbre
(estábamos filmando en vídeo). No notamos nada en aquel momento, pero
por la mañana éramos un desastre.
Intenta tener siempre las gafas puestas y lleva gotas medicinales para
la ceguera de la nieve por si, a pesar de todo, pierdes la visibilidad.
Una pomada específica acelerará considerablemente tu recuperación.
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