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Congelaciones e hipotermia
No profundizaremos mucho en este tema porque no somos médicos y ya hay
muchos libros sobre medicina alpina. Deberías informarte y no sólo leer,
sino también llevar contigo el libro “Medicina para montañeros”. Búscalo
en www.Amazon.com antes de organizar una expedición. Sin embargo, nos
gustaría compartir contigo algunas de nuestras experiencias de primera
mano. Aconsejamos que lo leas desde el punto de vista de un escalador,
como un complemento práctico a la sabiduría médica convencional.
Congelaciones
Las congelaciones suelen producirse en manos, pies y a veces orejas y
nariz. El tejido se vuelve blanco, se pierde la sensibilidad en la zona
y acaba poniéndose morado; aparecen ampollas y por último se cae.
La congelación se contrarresta sumergiendo la zona afectada en agua
fría, la cual se va calentando hasta que está tibia. Si calientas el
tejido demasiado rápido (con agua demasiado caliente), se deshiela antes
de que la circulación haya vuelto a fluir y el tejido muere por falta de
oxígeno; las células estallan. Además de ‘recalentar’ los miembros
congelados, debes tomar antibióticos para prevenir infecciones.
Tardarás unos tres meses en determinar el daño exacto. Afortunadamente
las congelaciones no suele tener consecuencias irreversibles. ¡Nunca
trates una congelación frotándola!
Debes comprobar a menudo la sensibilidad de los pies mientras escalas.
Estira los dedos de los pies y da una patada con las botas en la nieve
de vez en cuando para mejorar la circulación.
Utiliza HotTronics para la subida. No lleves botas demasiado ajustadas.
Siempre lleva cubrebotas sobre el calzado plástico o, incluso mejor, usa
las botas con recubrimiento especial de One Sports.
Si por casualidad sientes que pierdes sensibilidad en los pies durante
la escalada, quítate las botas y caliéntate los pies metiéndolos en las
axilas de tus compañeros o directamente en su entrepierna (al fin y al
cabo, para eso están los amigos).
La hierba Ginkgo Biloba sirve para dilatar los vasos capilares y por
ello resulta útil contra las congelaciones. También es de vital
importancia beber mucho líquido.
Hipotermia
La hipotermia puede matar en tan sólo treinta minutos. Las bajas
temperaturas, pero también los fuertes vientos hacen que el cuerpo
pierda rápidamente temperatura. Cuando el frío comienza a hacer efecto,
el cuerpo responde temblando para mantener el calor a través de la
rápida agitación muscular.
Si la temperatura corporal baja hasta los 35 grados (95 F), te marearás
y te sentirás desorientado. Entonces dejas de temblar. En ese estadio,
el cuerpo mantiene la temperatura sólo alrededor de los órganos
importantes; corazón, cerebro y pulmones, cerrando la circulación de la
sangre a los brazos y piernas.
A 30 grados (86 F) tu pulso se vuelve débil y lento. Tus vasos
sanguíneos se ensanchan. Ahora tienes calor y quieres quitarte la ropa;
así acabas entrando, sin darte cuenta, en un estado de inconsciencia. A
24 grados (75 F) el corazón deja de latir. La velocidad a la que
descienda tu temperatura corporal determinará con qué rapidez morirás.
Media hora es más que suficiente.
Si la hipotermia ha alcanzado un estado grave, no podrá ser atajada
añadiendo ropa, ya que la ropa no genera calor. Si te ves en ese caso,
en mitad de la montaña y en circunstancias extremas, tendrás que
recurrir a llenar botellas de agua caliente y ponértelas en las axilas,
la entrepierna y/o el estómago.
Como último recurso, quítate la ropa y métete en un saco de dormir junto
con otra persona desnuda para entrar en calor gracias al calor corporal
de la otra persona (ya, ya, y guarda para ti los sucios pensamientos que
se te pasen por la cabeza)
Si estás andando, sigue moviéndote hasta que estés a salvo. En 1998, un
escalador murió de hipotermia en la Cara Norte. Todo lo que encontraron
de él fue su ropa cuidadosamente doblada bajo la cima. Esto es bastante
común en esas condiciones. El cerebro, confundido, intenta poner un poco
de orden a la situación y por eso dobla la ropa.
Evita la hipotermia tan pronto como empieces a sentir el más ligero
frío. Lleva ropa resistente al viento y plumíferos ligeros en tu mochila
para las escaladas más bajas, botellas de agua caliente dentro del mono
de pluma para el día de cumbre y no continúes con la escalada si
empiezas a sentir los síntomas de la hipotermia, a no ser que no tengas
elección.
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