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Comida
¡Carne de cerdo en conserva! ¡Otra vez! Observarás cómo adquiere un
extraño tono rosado en tu plato de hojalata helado. Apártala… y pierde
otro kilo esta semana.
Todo
lo que tu médico te dice que es malo, ¡resulta ser bueno en la dieta del
Everest! Llévate todo lo que engorda; lo importante es que realmente te
guste. No hagas experimentos trayendo comida rara. La compota de
arándanos marroquí podía estar buenísima en una reunión en casa de unos
amigos pero en el Everest, mejor será que trates de evitar ese tipo de
‘sensaciones nuevas y originales’.
Come muchas verduras de la zona ( cebollas, repollo, zanahorias).
Intenta terminarte la lata precalentada de fruta que te ofrece el
cocinero del Campamento Base. Su contenido en fibra soluble es muy
efectivo contra las hemorroides y el estreñimiento. El ajo es buenísimo
para adaptarse a la altitud, porque aligera la densidad de la sangre.
Los sherpas lo toman constantemente y tú deberías hacerlo. ¿El olor? Ja,
ja. Tío, estás en el Everest. El olor a ajo será uno de los ‘aromas’ más
agradables que percibas a tu alrededor.
Salami,
queso envasado, mantequilla de cacahuete, mermelada, jamón en lata,
comidas precocinadas, snaks, chucherías y dulces, chocolate… Piensa en
todas esas cosas con las que sueñas y llévatelas al Everest.
Comprueba las fechas de caducidad de las tartas envasadas y de otros
pasteles y postres. Muchos de ellos aguantan bastante y constituyen
deliciosas dosis de calorías empaquetadas (olvídate de las grasas
saturadas… sólo por esta vez)
Para los campamentos de altura lleva sopas de lata o instantáneas, queso
seco y tortellini de jamón (todo un acierto), además de chocolate,
mazapán, cacao en polvo, tal vez leche en polvo, un poco de café y té.
Lo mejor para desayunar son los cereales y la harina de avena. No hace
falta llevar sólo barritas y liofilizados – prueba en su lugar
auténticas comidas instantáneas (guisos de arroz o pasta, macarrones con
queso, sopas auténticas que sólo necesitan unos minutos para ser
cocinadas, etc.). Ten en cuenta que si en casa algo no te gusta, tampoco
te gustará en la montaña, así que ponte las cosas más fáciles llevando
comida que realmente te apetezca.
Durante
la ascensión: chocolatinas, frutos secos, galletas, barritas y gelatinas
energéticas. Los sherpas comen huevos duros durante la escalada:
llévalos tú también – con un poco de sal y envueltos en una bolsa de
plástico – junto con un trozo de embutido, queso o pan.
Cuanta más comida “auténtica“ comas en las alturas mejor será tu
rendimiento. Anatoli Burkreev tomaba zanahorias crudas. En alguna
ocasión puedes darte un capricho de atún en lata, salmón o sardinas. No
olvides la crema de queso. Ni las bebidas isotónicas.
Mentalízate de que tienes que comer. La excesiva pérdida de peso en el
Everest es un hecho – sólo la emoción y los nervios a esa altitud
aceleran metabolismo un 10 %. Lo normal es perder entre cinco y diez
kilos (10 – 20 libras) en una expedición, aunque comas mucho.
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